domingo, 7 de febrero de 2010


Yo pienso que no son tan inútiles las noches que te di. Te marchas ¿y qué? yo no intento discutírtelo, lo sabes y lo sé.
Al menos quédate sólo esta noche, prometo no tocarte, estás seguro, tal vez es que me voy sintiendo solo,
porque
conozco esa sonrisa, tan definitiva, tu sonrisa que a mí mismo me abrió tu paraíso.
¿Por qué esta vez agachas la mirada? me pides que sigamos siendo amigos. ¿Amigos para qué? ¡Maldita sea!. A un amigo lo perdono, pero a ti te amo, pueden parecer banales mis instintos naturales.
Hay una cosa que yo no te he dicho aún, que
mis problemas sabes qué se llaman TÚ.
Sólo por eso tú me ves hacerme la dura, para sentirme un poquito más segura.
Y si no quieres ni decir en qué
he fallado, recuerda que también a ti te he perdonado, y en cambio tú dices: "lo siento... no te quiero", y te me vas con esta historia entre tus dedos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario