No me voy a arrepentir nunca de haberte qerido con los ojos cerrados, ciega a tus defectos y palpando trazo a trazo y una a una tus virtudes. No me arrepiento de los besos que me robaste ni de las lágrimas que te regalé. No me arrepiento de las caricias a oscuras sobre tu piel fría, de las miradas tristes que escondías sobre mis hombros, ni de los arañazos de tus palabras. Me volví generosa y no concibo amar de una manera igual, a nadie mas que a vos.
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